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1816: El año sin verano en el que nació Frankenstein

Hace 200 años de la célebre reunión de Villa Diodati.
Mary Shelley, Polidori, Byron y Shelley lograron crear auténticos mitos.
1816 fue un año extraño. La erupción del volcán Tamboro el año anterior había oscurecido el cielo, bajando la temperatura del planeta. La luz del sol era débil y las tardes se convirtieron en una oscura antesala de la propia noche. En ese contexto, un grupo de expatriados, bohemios y singulares, se encontraba en Villa Diodati, una gran casa junto al lago Leman, rodeada de profundos bosques y montañas. Allí fue donde Byron, Shelley, Polidori y Mary W. Shelley decidieron conjurar a los monstruos más terribles.

La idea, claro, fue de Byron. En aquel momento comenzaban a circular los primeros relatos románticos de fantasmas, sobre todo en Alemania. La idea de mezclar el horror, la poesía y lo fantástico le pareció una manera de sobrellevar el tedio y las tensiones que comenzaban a aflorar entre los residentes de la villa. Allí leyeron relatos de horror y hablaron sobre los últimos descubrimientos científicos y médicos, como el galvanismo.

Poco después, como no podía ser de otra forma, se propuso el reto de crear cada uno un cuento de terror (aunque la versión de cómo y cuándo se produjo no está del todo clara). Lo cierto es que no todos se tomaron de la misma manera aquel divertimento. Byron apenas escribió unas páginas de su cuento, que posteriormente Polidori daría forma bajo el título de El vampiro y Shelley presentó un cuento sobre un fantasma hecho de cenizas no demasiado notable.

Fue Mary W. Shelley la que ganó aquella competición en las largas tardes de 1816.Frankenstein, o el moderno Prometeo, resultó una intensa narración que conjugaba las conversaciones sobre los límites de la medicina con los escenarios propios de la novela gótica, además de tocar temas religiosos y relacionados con la creación. Frankenstein está a caballo entre el terror y la ciencia ficción, una novela adelantada a su época que terminó en 1817. Tras una primera publicación al año siguiente, el texto recibió la edición que conocemos hoy en día en 1831.

Fuente:Lecturalia.com